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lunes, 16 de julio de 2012

¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes?


JAVIER VALENZUELA 4 FEB 2011 - 15:28 CET

En el Egipto de Mubarak no resultaba tan difícil cubrir un mitin de los Hermanos Musulmanes o entrevistar a sus dirigentes. Y sin embargo, oficialmente no existían. Su estatuto era ambiguo: el régimen los toleraba en ocasiones (llegaron a conseguir una quinta parte de los escaños en las elecciones parlamentarias de 2005, aunque presentándose bajo el manto de candidaturas independientes) y los reprimía siempre con mayor o menor dureza. En realidad, el capital político de Mubarak hacia su pueblo y, aún más, hacia el exterior consistía en presentarse como la única alternativa posible en el Valle del Nilo a los que él llamaba "los barbudos", esto es, los islamistas de la vieja cofradía.

¿Qué son los Hermanos Musulmanes? La cofradía de los Hermanos Musulmanes (Al Ijuan al Muslimin) es la más vieja, extendida e influyente organización integrista del mundo árabe y musulmán, la madre o la abuela de casi todos los grupos, moderados, mediopensionistas o radicales, estrictamente sociopolíticos o practicantes de la violencia, que en los últimos años han tenido un gran protagonismo internacional predicando la necesidad de que sus países vuelvan a practicar un islam puro y riguroso, derroquen a los autócratas que los gobiernan y se independicen de Estados Unidos.
¿Cómo nació? La cofradía fue fundada en Egipto en 1928 por un maestro de escuela llamado Hassan el Banna (1906-1949), abuelo, por cierto, del actual pensador del llamado euroislam Tariq Ramadán. La cofradía tuvo un importante papel en la lucha contra el dominio colonial británico en el valle del Nilo. Fue reprimida brutalmente tanto por el último rey de Egipto, Faruk, como por su sucesor, el "rais" o presidente laicista, panarabista y socializante Nasser. Jamás ha sido legal bajo el régimen de Mubarak, aunque éste toleraba algunas de sus actividades y le permitía en ocasiones concurrir a las elecciones en forma de candidaturas independientes. Mubarak tiene en prisión a miles de islamistas, tanto militantes pacíficos de los Hermanos Musulmanes como activistas de organizaciones violentas.
¿Por qué es popular en Egipto? Se calcula que entre medio millón y un millón de los 80 millones de habitantes de Egipto son miembros o simpatizantes de la octogenaria cofradía. Su popularidad deriva tanto de que el mismo Mubarak le concedió la condición de principal oposición a su régimen como de su acción social. Los Hermanos Musulmanes, que obtienen sus ingresos de miembros adinerados, ofrecen escuelas, ambulatorios y pensiones a los egipcios más pobres. Este modelo de intensa acción social ha sido seguido por otros grupos islamistas. El libanés Hezbolá y el palestino Hamás, movimientos que podríamos llamar de resistencia islamo-nacionalista y que Occidente tilda de terroristas, han conseguido también su popularidad gracias a ofrecer un sistema de protección social que no cubren los Estados.
¿Tienen relación con los sindicatos? Sí. La cofradía es también muy activa e influyente en el seno de las organizaciones de trabajadores egipcios.
¿Se limita a actuar en Egipto? No. Desde su nacimiento la cofradía tuvo una vocación más amplia, extendiendo su acción a toda la umma o comunidad musulmana. Históricamente, su influencia ha sido intensa en Palestina (el movimiento Hamás es un hijo de los Hermanos Musulmanes), Jordania, Siria y los países del Golfo. Los Hermanos Musulmanes sirios fueron brutalmente masacrados en 1982, en la localidad de Hama, por el Ejército de Hafez el Asad, padre del actual presidente Bachar. Murieron 10.000 civiles.
¿Es un grupo violento? Hassan el Banna ya se oponía en su tiempo a la acción insurreccional y sus sucesores siempre han rechazado el terrorismo contemporáneo. La violencia, según los Hermanos Musulmanes, sólo es legítima para defender una tierra musulmana de un ataque extranjero. Cuando entrevisté en 2001 a Mohamed Al Hudaibi, entonces su portavoz, condenó sin ambages a Bin Laden, Al Qaeda y los atentados del 11-S. Otra cosa es que hijuelos de los Hermanos, como los grupos yihadistas egipcios que hoy tienen en Al Zawahiri su principal figura mundial, derivaran a partir de los setenta hacia el terrorismo, empezando por el asesinato de Sadat. También es diferente el que organizaciones como Hamás reivindiquen el derecho a la resistencia armada a la ocupación.
¿Qué pretenden? Su objetivo es el regreso del valle del Nilo y los demás países musulmanes a una aplicación estricta y literal de la sharia o ley islámica. "El islam es religión y Estado, libro y espada, toda una forma de vida", me dijo en 2001 Al Hudaibi, un hombre de pelo escaso y barba canosa y recortada que vestía una sahariana gris y decoraba su despacho con una maqueta de la mezquita de El Aksa y el escudo de la cofradía: dos sables cruzados sobre un Corán. Pretenden conseguir ese objetivo mediante la predicación, la acción política y el ejemplo de su acción social.
¿Cuándo comenzó su ascenso? En los tiempos contemporáneos, el ascenso de los Hermanos Musulmanes en Egipto y de otras formaciones islamistas en el resto del mundo árabe comenzó tras la derrota del Egipto de Nasser en la guerra de 1967, a manos de israelíes y sus protectores estadounidenses. Muchos jóvenes vieron en ello el fracaso del proyecto laicista y nacionalista y optaron por el regreso a un islam rigorista.
¿Tienen alguna relación con el Irán de los ayatolás? Los Hermanos Musulmanes pertenece al islam sunní e Irán es un país de islam shií. No obstante, las ideas de los grandes pensadores de la cofradía, el fundador Hassan el Banna y el teórico radical Sayyed Qutb, ahorcado en 1966 por Nasser, también influyeron en el ayatolá Jomeini.
¿Han conseguido "reislamizar" Egipto? Sí. En relación a los tiempos de Nasser y Sadat, ahora hay en el valle del Nilo más mujeres que se cubren los cabellos, más asistencia a las plegarias del viernes en las mezquitas y la venta de ejemplares del Corán y casetes con discursos religiosos es toda una industria. También se han ido reduciendo los espacios de libertad para el consumo del alcohol o la danza del vientre.
¿Quién es ahora su líder? En enero de 2010 eligieron como nuevo "guía supremo" a Mohamed Badie, un profesor de Medicina Veterinaria de 67 años. Es un conservador que estos días subraya que los Hermanos Musulmanes están dispuestos a negociar con el régimen una transición a la democracia, una vez desaparecido Mubarak, eso sí. Y que añade que la cofradía podría vivir perfectamente en un Egipto democrático, pluripartidista y religiosamente plural (el país cuenta, de hecho, con una importante minoría cristiana copta).
¿Hacia donde puede evolucionar la cofradía? Simplificando mucho, podría decirse que los Hermanos Musulmanes pueden situarse hoy entre el Irán de Jomeini y la Turquía del partido islamista moderado y democrático de Erdogan. Su evolución hacia el extremismo o la aceptación del juego democrático dependerá en gran medida de la salida de la actual revolución democrática egipcia. Si ésta triunfa, los Hermanos Musulmanes podrían integrarse en ella e ir moderando su discurso y su política. En caso contrario, la tentación de la radicalización será muy intensa.
¿Debe el miedo a los Hermanos Musulmanes impedir el apoyo a la revolución democrática egipcia? La respuesta a esta pregunta es un no rotundo. Negarle a un pueblo la libertad sólo porque un partido que no gusta a tal o cual podría ganar las elecciones es una barrabasada. Los países latinoamericanos, España y Portugal ya fueron víctimas de esa retorcida visión en tiempos de la guerra fría. Además, no está escrito en ninguna parte que la cofradía sea el seguro ganador de unos comicios egipcios libres. Como ha escrito esta semana Robert Fisk en The Independent , agitar ahora el fantasma de los Hermanos Musulmanes para sostener a Mubarak es "una chorrada".
 

¿Qué es la Hermandad Musulmana?

Redacción

Un seguidor de la Hermandad Musulmana
El vicepresidente de Egipto, Omar Suleiman, mantuvo conversaciones con los grupos de la oposición por primera vez este domingo en un intento de encontrar una salida a la crisis política que vive el país y que se inició con protestas masivas hace 13 días.
Entre los líderes de la oposición que acudieron a las negociaciones se encuentran los miembros del comité de "los hombres sabios" y representantes de la Hermandad Musulmana, prohibida formalmente en el país.
Según informan los corresponsales de la BBC, aquellos que estuvieron en las reuniones afirman que el gobierno ofreció a la oposición crear dos comités: uno para estudiar la reforma constitucional y otro para poner en marcha los cambios.
En respuesta a la propuesta gubernamental, los miembros de la oposición sugirieron una serie de medidas destinadas a crear confianza, incluyendo el levantamiento del estado de emergencia.
Reunión del nuevo gobierno de Egipto con la oposición
A las negociaciones acudieron miembros del comité de "los hombres sabios" y de la Hermandad Musulmana, entre otros.
Sin embargo, tras concluida la reunión grupos de la oposición calificaron las propuestas del gobierno sobre cómo poner fin a la crisis política como "insuficientes".
La Hermandad Musulmana señaló que seguirá participando en las conversaciones pero advirtió que continuarán las protestas.
"Nuestras demandas siguen siendo las mismas, indicó Essam el-Erian, un alto dirigente de la Hermandad Musulmana en El Cairo.
"(El gobierno) No respondió a gran parte de nuestra petición. Sólo respondió a algunas de nuestras demandas de manera superficial", señaló.
La mayoría de los manifestantes todavía pide la salida de Mubarak del poder antes de iniciar conversaciones directas con el gobierno.
Y esta es la misma condición que hasta ahora había puesto la Hermandad Musulmana para aceptar las negociaciones.
Pero ¿qué es la Hermandad Musulmana y cuál es su papel en la sociedad egipcia?

¿Qué es la Hermandad Musulmana?

La Hermandad Musulmana, o al-Ikhwan al Muslimun, es la organización islamista más antigua y más grande de Egipto.
Se trata del principal grupo de oposición en ese país y este domingo inició conversaciones con el nuevo gobierno, tras casi dos semanas de protestas callejeras contra el presidente Hosni Mubarak.

La Hermandad

  • Es la organización más antigua y más grande de Egipto
  • Fundada en 1928 por Hassan al-Banna
  • Ha influenciado a movimientos islamistas en todo el mundo
  • Combina el activismo político con trabajos de caridad
  • Tienen prohibido el activismo político
  • Rechaza la violencia y apoya los principios democráticos
  • Busca un estado regido por las leyes islámicas
  • Lema: "El Islam es la solución"
Fundada por Hassan al-Banna en la década de 1920, el grupo ha influido en los movimientos islamistas en todo el mundo con su modelo de activismo político combinado con obras de caridad islámica.
El movimiento inicialmente perseguía propagar la moral islámica y las buenas obras, pero pronto se involucró en la política, en particular en la lucha para liberar a Egipto del control colonial británico y alejar al país de toda influencia occidental.
En la actualidad, aunque oficialmente prohibido y sujeto a frecuente represión, la Hermandad Musulmana lidera la oposición pública contra el gobernante Partido Nacional Democrático de Mubarak, quien ha permanecido en el poder desde 1981.
Si bien la Hermandad Musulmana dice apoyar los principios democráticos, se dice que uno de sus objetivos es crear un estado gobernado por la ley islámica, o Sharia.
Su lema más famoso -usado en todo el mundo- es: "El Islam es la solución".
Aunque Leyne afirma que la Hermandad rechaza las acusaciones sobre la creación de un estado islámico.
Y señala que aunque este grupo constituye una fuerza indudable en Egipto, existen divisiones internas dentro del mismo y todavía no están claras cuáles son sus intenciones.

Revolución

Luego de que en 1928 Banna fundara la Hermandad Musulmana, se instalaron sucursales en todo el país -cada una de ellas con poderes para administrar una mezquita, una escuela y un club deportivo- por lo que sus miembros crecieron rápidamente.
Para finales de la década de 1940, se cree que el grupo contaba con unos dos millones de seguidores en Egipto y sus ideas se extendieron en todo el mundo árabe.
Al mismo tiempo, Banna creó un ala paramilitar, "El Aparato Especial", que se unió a la lucha contra el dominio británico y participó en una campaña de asesinatos y atentados.
Hassan al-Banna
Hassan al-Banna fue asesinado en 1948.
El gobierno egipcio disolvió al grupo a fines de 1948, tras atacar objetivos británicos y judíos. Poco después, el grupo fue acusado de asesinar al primer ministro Mahmmoud al-Nuqrashi.
Banna denunció el asesinato pero posteriormente murió a tiros a manos de un desconocido, que se cree era un miembro de las Fuerzas de Seguridad.
En 1952, la dominación colonial llegó a su fin tras un golpe de Estado encabezado por un grupo de jóvenes oficiales llamados los Oficiales Libres.
La Hermandad Musulmana tuvo una función de apoyo, pues Anwar al-Sadat, quien se convirtió en presidente en 1970, fue el enlace entre ellos y los Oficiales Libres. La colaboración que en un principio tuvo con el nuevo gobierno duró muy poco al enfriarse la relación.
Después de un fallido intento de asesinar al presidente Gamal Abdul Nasser en 1954, se culpó y se prohibió a la Hermandad Musulamana y miles de sus miembros fueron encarcelados y torturados.
Sin embargo, el grupo continuó creciendo en la clandestinidad.
Este enfrentamiento con las autoridades provocó un cambio significativo en la ideología de la Hermandad Musulmana, evidenciado en los escritos de uno de sus miembros más destacados, Sayyid Qutb.
El trabajo de Qutb abogó por el uso de la Jihad (lucha) contra las jahili (ignorantes) sociedades, tanto occidentales como las llamadas islámicas, que según él, necesitaban una transformación radical.
Sus escritos -en particular sus trabajos de 1964- inspiraron a los fundadores de muchos grupos radicales islamistas, incluyendo la Yihad Islámica y Al Qaeda.
En 1965, el gobierno volvió a reprimir a la Hermandad y un año más tarde ordenó la ejecución de Sayyid Qutb, considerado un mártir de la región.

Campaña

Durante la década de los 80 la Hermandad Musulmana intentó regresar a la política.
Diversos líderes formaron alianzas con el partido Wafd en 1984, y con los partidos Laborista y Liberal en 1987, convirtiéndose en la mayor fuerza de oposición en Egipto.
En 2000, la Hermandad Musulmana obtuvo 17 escaños en la Asamblea del Pueblo.
Cinco años después, el grupo alcanzó su mejor resultado electoral hasta la fecha, con candidatos independientes que -aliados a la Hermandad Musulmana- obtuvieron 20% de los escaños.
El resultado sorprendió al presidente Mubarak.
Posteriormente, el gobierno lanzó una campaña contra la Hermandad Musulmana, que provocó la detención de centenares de miembros y puso en marcha varias "reformas" legales para hacer frente al resurgimiento del grupo.
Protestas en Egipto
La Hermandad Musulmana es un grupo prohibido y es sujeto de represión.
La Constitución fue reformada para estipular que "la actividad política o de partidos políticos no se basará en ningún antecedente o principio religioso".
Además, a los candidatos independientes se les prohibió postularse para presidente, y fue introducida una legislación antiterrorista que otorga a las fuerzas de seguridad amplios poderes para detener a sospechosos y restringir las reuniones públicas.
Los líderes del Partido Nacional Democrático del presidente Mubarak también trabajaron con el fin de reducir la probabilidad de que oposición obtuviera más ganancias en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2010.
Pero de alguna forma sus esfuerzos fracasaron. El hecho de que los candidatos aliados a la Hermandad Musulmana no pudieran obtener un solo escaño en la primera ronda de las elecciones estuvo acompañado de denuncias de fraude generalizado.
La Hermandad Musulmana boicoteó, junto con otros partidos de oposición, la segunda ronda de las elecciones y el Partido Nacional Democrático fue dejado en una situación embarazosa al obtener más de 80% de los escaños en la Asamblea del Pueblo.
La constante represión a la oposición fue uno de los factores que desencadenó las actuales protestas masivas contra el gobierno en donde participan miles de egipcios, y durante las cuales se incendió la sede del Partido Nacional Democrático en El Cairo.
La Hermandad Musulmana fue acusada de fomentar los disturbios, pero su guía adjunto, Mahmoud Izzat, insistió en que fue un levantamiento popular.
"Somos parte de la población. La gente está demandando lo básico -principalmente, las necesidades básicas- y tienen el derecho de hacerlo. La gente también demanda su libertad y la disolución del falso Parlamento ", le dijo Izzat a la cadena de televisión Al-Jazeera.
"Los jóvenes quieren que la manifestación sea pacífica, pero el régimen recurre a la violencia excesiva contra los jóvenes", concluyó.
 

¿Por qué los Hermanos Musulmanes?

Hilo de Ariadna

¿Por qué los Hermanos Musulmanes?

23 DIC 2011 12:21
Occidente se llama a escándalo porque los Hermanos Musulmanes y sus derivados ganan con comodidad las elecciones en los países árabes (esto, en el supuesto dudoso de que el mundo árabe no pertenezca a Occidente). Asusta que en Túnez, Marruecos y Egipto (donde la segunda vuelta acaba de ratificar lo sucedido en la primera) reemplacen a la bota marcial con el Corán y la Sunna.
No hay nada sorprendente en lo que sucede. Ya había triunfado Hamas en Gaza en 2007, organización también “desovada” por los Hermanos Musulmanes. Y aunque en Sudán el islamista Omar al-Bashir no llegó al poder por la vía electoral sino por un golpe de Estado, en 1989 habría barrido en la urnas si las hubiese habido.
Las razones no son difíciles de entender. Los Hermanos Musulmanes son la organización política más antigua del mundo musulmán. Nacieron en 1928 en Egipto. Como el Apra, organización nacionalista y populista de América Latina surgida en los años 20´ y salvando las distancias, tuvieron desde el inicio una vocación internacional: crearon “capítulos” en varios países. Llevan un siglo buscando el poder. Cualquier organización que sobrevive tanto tiempo tiene -y renueva- arraigo popular. La combinación de activismo político y asistencialismo religioso, que estuvo en el propósito de los fundadores desde el inicio, permitió a la organización soportar la clandestinidad política sin tener que soportar la clandestinidad social.
Mientras eran reprimidos o prohibidos por distintos gobiernos, seguían actuando allí donde importaba -entre los pobres- con una combinación de mística y dinero. El tiempo y los reveses fueron haciendo de ellos los políticos más astutos del mundo. Allí donde entendían que había obstáculos, hablaban del largo plazo; allí donde estaban en seria desventaja, optaban por la no violencia; allí donde se sentían fuertes, usaban el terrorismo; allí donde la vía electoral parecía abierta para colocar un pie en la puerta democrática, lo metían. Y esperaban. Y esperaban.
Los liberales y seculares, en cambio, ni tenían la implantación social, ni contaban con entrenamiento político, ni tenían peso en las mezquitas  mientras los países árabes se llenaban de dictadores militares nacionalistas que robaban, fornicaban y mandaban sin contemplaciones. Eran una entelequia; su insignificancia parecía justificar a los dictadores, que con apoyo de las democracias liberales, argumentaban (el verbo es excesivo) que sólo había dos posibilidades: ellos o el califato.
Por eso había algo parcialmente engañoso en las revueltas de la “primavera árabe”: en ellas, los grupos de inclinación liberal y secular adquirieron un protagonismo que parecía anunciar una mayoría. No eran mayoría. Eran una sociedad civil emergente pero no emergida. Es lógico. Lo impresionante es que gracias a la era informática y la globalización tantos jóvenes árabes sean tan liberales y seculares.
¿Está todo perdido? Claro que no. La batalla cultural en favor de sociedades libres y laicas será larga, como lo es en América Latina la batalla contra el populismo (allí sigue el peronismo, la religión argentina).  Pero hay síntomas de que los islamistas van a actuar dentro de un cierto pluralismo y moderación. Los tres grupos islamistas que han encabezado los resultados en Túnez, Marruecos y Egipto así lo han dicho una y otra vez. En la primera ronda de las elecciones en Egipto, no es tanto el triunfo del partido Libertad y Justicia (los Hermanos Musulmanes) lo que asustó a las minorías liberales, sino el segundo lugar, con un 20 por ciento, de los salafistas de al-Nour. Los primeros han mantenido un discurso prudente.
¿Mera táctica? No parece. Los fanáticos son astutos pero no hipócritas. Hay al interior del islamismo un debate -que se remonta a los años 20,cuando nacieron los Hermanos Musulmanes-  sobre la separación entre Estado y religión. En todos los grupos que han ganado las elecciones hay por lo menos una tendencia hacia una versión más actualizada y secularizada del Islam que convive con la otra.
A ello se suma que los grupos liberales, por minoritarios que sean, fueron los artífices de la caída de varios tiranos. Ese antecedente es un poder que debería servir para prevenir desde ahora, mediante constituiones e instituciones, cualquier tentación teocrática.  No me extrañaría que acabemos viendo una alianza táctica de los liberales y los ejércitos (lo cual, vaya ironía, podría ayudar con el tiempo a democratizar a los segundos, grandes cupables del crecimiento del islamismo). Numerosas encuestas muestran que amplios sectores de la sociedad musulmana quieren democracia. La base moral de los liberales es bastante superior a su base electoral.
Otra baza con que cuentan los liberales es que tienen interlocución con (y la simpatía de) el mundo exterior, léase las democracias occidentales. La tendencia moderada del islamismo no puede darse el lujo de romper con ellos porque sería devorada por la tendencia radical y perdería crédito externo, que le interesa mucho en este momento.
Queríamos democracia en el mundo árabe, ¿no? Pues ahí la tenemos. Con todas sus sombras, es mucho mejor que lo otro.